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Cómo ser un líder más humano


El líder con sentido humano se forma a partir de lo que aprende en la vida y de los conceptos que descubre en su camino. El coach empresarial y de vida Alfredo Culebro, socio fundador en Wealth Planters Oficial, una empresa dedicada a motivar el potencial humano, dice que cuando un emprendedor logra un liderazgo de este tipo, genera un impacto positivo en su organización, permitiendo que sus empleados trabajen con mayor entusiasmo y sean más productivos.

Según una encuesta sobre productividad elaborada por el Institute for Corporate Productivity, el 76% de las empresas afirma que un liderazgo optimista hace que la productividad de la compañía se incremente. Al respecto, el experto –quien también es autor del libro Esto tiene que cambiar(2011) considera que si un líder se mantiene en paz y optimista en un 100%, logrará equilibrio en todas las facetas de su vida y un acto de sinergia con los demás. Es como un virus positivo que se contagia y expande en el resto del personal. Si por el contrario vive el 65% de su tiempo en estrés, provocará este mismo efecto entre los miembros de su equipo.

Por lo tanto, como líder de tu negocio, procura las siguientes características que te ayudarán a integrar un equipo de alto desempeño, dispuesto a colaborar contigo durante muchos años.

1. Energía. Un buen líder debe tener energía positiva que se transmita como corriente eléctrica entre sus colaboradores para emprender cualquier cruzada. Un empresario exitoso y más humano necesita diversas cualidades, una de las más importantes es esa energía positiva y capacidad de transmitirla.

Ten presente que el éxito de una empresa siempre va en función de los empleados y de la energía positiva con la que ellos trabajen. Si un líder tiene la energía necesaria para no vencerse y no claudicar, cuando los demás digan “no puedo”, él se levantará y lo hará.

2. Generosidad. Para mucha gente, este concepto consiste en dar dinero a una fundación o a las personas pobres que ven en la calle; sin embargo, el ser generoso significa ser más consciente y empezar con pequeñas acciones positivas. Por ejemplo, no tirar basura en la vía pública, ceder el paso o ayudar a un adulto mayor a cruzar la calle. “Si entiendes así la generosidad, realmente vas a trascender y a transformarte”, señala Culebro. Además, quien es generoso en casa, en el trabajo y en la vida en general, tendrá la capacidad de reformar toda una organización.

Si en la empresa eres justo y ayudas a todos los que en ella participan, obtendrás mejores ingresos económicos y facili-dad de operación. La generosidad se irá extendiendo como una onda expansiva al resto de tus empleados, lo que condu-cirá a una alta productividad, reducción de las tasas de rotación e incluso, mayor satisfacción de los clientes.

3. Ética. Un buen líder comprende la ética y la mantiene; es decir, entiende cuáles son las reglas y las respeta. Sabe que no hay que corromper o robarse la luz. Las actitudes éticas sembrarán las semillas de la lealtad en la compañía. Recuerda que la buena reputación se crea y las consecuencias de ser ético es abundancia ilimitada y éxito en tu empresa. Si por el contrario, robas, seguramente tendrás más de esto.

Los beneficios de un liderazgo ético darán mejoras en la imagen de la organización, así como mayor credibilidad y confianza de los inversionistas y colaboradores; serás un ejemplo para los demás en el mercado y reducirás los conflictos de los miembros que conforman tu equipo. Ojo: el liderazgo ético es un comportamiento contagioso que siempre será reconocido y recompensado.

1. Enfoque. Al estar al frente de un proyecto debes tener bien claro lo que quieres, tu misión y lo que necesitas para llegar a tu meta. Ten en cuenta que en el camino probablemente la vida te va a golpear y tirar varias veces; no obstante, el secreto está en levantarte, enfocarte una y otra vez, y no rendirte.

2. Sabiduría. Se trata de hacer el conocimiento práctico. De nada sirve leer libros, escuchar cintas o hacer una maestría si lo aprendido no lo aplicas en tu vida diaria. La habilidad de hacer el conocimiento práctico y compartirlo es el saber. Por ejemplo, hay abuelos que tal vez no cursaron la secundaria, pero tienen tal conocimiento de la vida –lo han sabido aplicar y transmitir a nuevas generaciones– que son sabios en la práctica.

3. Diversión. A un líder debe gustarle lo que hace y pasarla bien. Una persona alegre genera partículas de fuerza de vida y también produce células de amor. La diversión es un elemento fundamental para la vida y, desde luego, para los negocios. Cuando sucede esto, no sientes que estás trabajando sino haciendo lo que realmente deseas. Si haces lo que amas, eso te amará cien veces más a ti y seguro será un éxito.

4. Paciencia. Entiende que la vida es un proceso y que con perseverancia todo saldrá bien y hacia adelante. Si se presentan obstáculos, es necesario seguir pedaleando y dar un paso a la vez para poder llegar al destino que buscas.

5. Vida espiritual. Además de los puntos anteriores, este aspecto es clave para ser un mejor líder. El sumar espiritualidad a tu liderazgo te ayudará a sacar y dar lo mejor de ti. No se trata de religión; más bien de ofrecer lo mejor que llevas dentro, como la bondad y el amor, elementos que están implícitos en la propia naturaleza del ser humano.

Convierte el no en sí

Blair Singer, experto en inteligencia empresarial y coaching, explica que en numerosas ocasiones existe una “vocecita” en nuestro interior que nos dice: “no se puede”, “harás el ridículo”, “no lo vas a lograr”. Miedos o preocupaciones que son una verdadera batalla interior y que bloquean tus sueños y no te dejan emprender.

El coach asegura que esa “vocecita” aparece porque “cuando la emoción sube, la inteligencia baja”. ¿Cómo evitarlo? Empieza con los siguientes consejos.

1. Piensa con la cabeza fría. Un buen líder debe ser honesto. Por tanto, si estás enojado por alguna circunstancia, la recomendación es que reconozcas que tu emoción está subiendo y no tienes claridad en ese estado. Piensa que podrías decir cosas de las que quizá te arrepentirás después. Ante tal escenario, no tomes una decisión en el momento y tranquilízate. De esta forma, la inteligencia se recupera, la emoción bajará, volverás a tener pensamientos más positivos y tendrás la capacidad de comprometerte nuevamente.

2. Pon un alto a lo negativo. Analiza tus reacciones. Si estás frente a una situación de miedo o que te produce tensión, observa cómo reaccionas. Cuando te enfrentes con la adversidad, ten en cuenta que sólo se trata de un incidente aislado. Así que aliéntate con frases positivas como: “esto sólo fue una mala estrategia y no volverá a suceder”. Lo esencial es que tu voz interior no sea ni un autocastigo ni un autosabotaje.


Por Fátima Escobar

10 claves para una primera impresión exitosa


Es una persona importante. Se acerca, te saluda y tú le extiendes tu mano temblorosa. ¡Cuidado! En 10 segundos ya tiene una opinión sobre ti.

Sucede en cada primer encuentro: el proceso de la primera impresión entra en juego, y quieras o no, estás dentro. Olvida que romperás el hielo al abrir la boca; es tu lenguaje corporal y, sobre todo tu cara, lo que determinará la impresión inicial que tu interlocutor tendrá sobre ti.

“Nunca tendrás una segunda oportunidad para lograr una primera buena impresión”. Lo menciono en cada capacitación que doy en imagen ejecutiva cuando llega el momento de hablar del poder del lenguaje corporal.

No puedes decirle a tu cliente: “¿Te importaría si posponemos esta reunión? No estoy logrando dar una buena primera impresión de mí. Me siento nervioso, inseguro… generalmente no soy así, pero hoy no sé qué me pasó”. ¡Por supuesto que no! Si estás allí es porque has luchado por obtener ese encuentro, o bien, porque tu trabajo te pide que entables esa interacción. Así que es preciso que aprendas cuanto antes a salir avante y victorioso.


El costo de dar una mala impresión

Más de una vez te juzgarán erróneamente por la primera impresión que provoca tu lenguaje corporal. ¿Pareces amable o molesto? ¿Te ves gustoso de estar allí o no? ¿Te muestras con ganas de entablar una comunicación inicial? A partir de hoy, deberás ser mucho más consciente del poder que tiene tu comunicación no verbal en los negocios. Una interpretación errónea de ti podría costarte muy caro.

Nadie quiere hacer negocios con personas inseguras o poco experimentadas. Asimismo, difícilmente existirá gente dispuesta a pagarle a alguien que demuestra poco interés. Todos queremos sentirnos seguros de estar con la persona correcta para la solución que buscamos.

Primero que nada, es importante que dejes de creer que la primera impresión se trata sólo de tu vestimenta. Aunque es muy relevante, es uno de los muchos elementos que integran tu comunicación no verbal. Hagamos una pequeña reflexión. En cada interacción en persona sucede lo siguiente:

     1) Hay un contacto visual primario.
     2) Se presenta una sonrisa o un gesto de seriedad de ambas partes.
     3) Tú lees el estado de ánimo de tu interlocutor y él hace lo mismo contigo.
     4) Ambos se saludan verbalmente con un “Hola” y dicen su nombre.
     5) Se da un saludo profesional al estrechar la mano.

Todo lo anterior sucede en menos de 10 segundos. Inconscientemente, en este pequeño lapso ambos han hecho un juicio inicial del otro. La primera impresión se ha dado, y será el punto de partida para la conversación o negociación en puerta.

Comunicación no verbal, clave para triunfar

Entre más creces profesionalmente, más habilidades sociales necesitas para tratar con la gente. No requieres un posgrado o doctorado para entablar una comunicación personal y amena con un cliente; basta que sepas cómo adaptarte bien a los demás.

Zig Ziglar, célebre líder motivacional, orador y especialista en ventas, solía decir: “Si a la gente le agradas, te escuchará; pero si confía en ti, querrá hacer negocios contigo”.
Toma en cuenta estos tips:

1) Al conocer a una persona, recuerda tu reflejo en el espejo cuando estás contento y muestra esa cara. Sonríe. Provocarás que perciba que te agrada el encuentro y que eres una persona amigable.

2) Preséntate con buen volumen de voz y di tu nombre tranquilo. No pierdas contacto visual al hacerlo. ¿Parece obvio, verdad? Observa hoy cuánta gente al presentarse contigo dirá su nombre con volumen bajo y sin verte a los ojos. No es que no desee entablar una comunicación contigo: es probable que sea tímido o no sepa interactuar.

3) No importa qué tan complicado haya sido tu día, tu interlocutor no tiene la culpa. Sé amable, muestra una actitud positiva y toma la iniciativa extendiendo tu mano para saludarle. Existe una regla en el lenguaje corporal: la persona con mayor energía es la que lidera, la que muestra el camino, proyecta seguridad y toma ventaja.

4) Da un saludo de mano firme y seguro (no de truena-huesos ni tan débil que proyecte falta de carácter).

5) Para proyectar seguridad, necesitas tener confianza en ti mismo y no apresurarte. Camina tranquilo y siéntete en control de la situación. Jamás te muestres ansioso, nervioso o dubitativo.

6) Al sentarte no te encorves ni te desparrames sobre la silla. Estás negociando, no escuchando a tu mejor amigo en la sala de tu casa.

7) Siempre pregúntate: “¿qué tan honesto y confiable me siento?” Ésa es la clave para proyectar exactamente lo mismo.

8) Si estás de acuerdo con lo que escuchas, mueve tu cabeza ligeramente para demostrarlo.

9) Coloca tus pies en dirección a tu interlocutor. Esto demuestra interés y respeto por la otra persona.

10) Acerca tu torso a la otra persona cuando estés en el clímax de la conversación o le comentes los puntos más importantes.

Por último, una advertencia: el lenguaje corporal que persuade es el que se expresa de manera natural, no mecanizada. Así que aprende a interactuar y hacer de un primer encuentro una experiencia amena.


Por Alto Nivel / David Navarro

3 tips para mantenerte positivo


Como emprendedor, aceptar los retos y los fracasos es esencial para el éxito de tu negocio. Y puedes aprender a cultivar esta actitud si entrenas a tu cerebro para mantenerse positivo, aun cuando los tiempos son difíciles.

“La gente tiende a tener una base cognitiva hacia sus fracasos y hacia lo negativo”, afirma Matthew Della Porta, psicólogo y consultor empresarial. Nuestros cerebros suelen buscar la información negativa y a almacenarla más rápido en la memoria.

Esta base no siempre es mala. Reconocer los problemas y afrontar los fracasos nos puede dirigir hacia mejores soluciones. Sin embargo, constantemente vamos más allá y estos fracasos acaban abrumándonos o afectando nuestra actitud, autoestima y desempeño.

Al incrementar conscientemente nuestro enfoque en lo positivo, empezamos a equilibrarnos. Podemos encontrar el punto medio feliz donde seamos capaces de enfrentarnos a los retos y fracasos sin dejar que éstos nos depriman, manteniéndonos motivados y productivos.

Estos tres ejercicios te ayudarán a entrenar a tu cerebro a que se mantenga positivo:

1. Expresa agradecimiento
Los eventos negativos suelen permanecer mucho tiempo en nuestros cerebros a menos de que los balanceemos conscientemente. “Cuando te enfrentas a retos, es importante destacar aquello que sí está bien”, dice Della Porta. Pensar en las cosas buenas de tu vida puede ayudarte a balancear tu pensamiento, dándole a tu cerebro tiempo extra para registrar y recordar situaciones positivas.

Para ayudarle a tu cerebro a almacenar estos recuerdos felices, haz una reflexión diaria o semanal de aquello por lo que estás agradecido. Escribe las bendiciones que tienes, ya sea tu familia, tus amigos o trabajar en aquello que te gusta. Es preferible que lo hagas todos los días y lo conviertas en un hábito. Hay apps que sirven para esto como Day One, que es prácticamente un diario para dispositivos Apple y OhLife, un diario basado en e-mails.

2. Repite afirmaciones positivas
Como lo sabe cualquier político o publicista, cuanto más escuches un mensaje, más probable es que te lo creas. Lo mismo ocurre con los mensajes sobre quién eres y de lo que eres capaz de hacer. Al repetir estas afirmaciones positivas con convicción muchas veces en la mañana, entrenas a tu cerebro a que se las crea. “Con el tiempo conseguirás interiorizarlas”, afirma Della Porta.

Elige dos o tres afirmaciones que representen tus valores y metas como “Me estoy volviendo mejor cada día”. La repetición influirá la forma en la que interpretas los eventos negativos. “Especialmente si eres de la clase de personas que se predispone a lo negativo, este ejercicio es extremadamente efectivo”, señala el experto.

3. Reta a los pensamientos negativos
Cada vez que se nos ocurre un pensamiento negativo, nosotros elegimos cómo responderemos a él. Nuestros cerebros tienden a pensar en los eventos negativos de tal forma que parecen mucho más grandes y significativos que lo que realmente son. Para combatir eso, empieza a imaginar el pensamiento como algo ajeno a ti, como algo que puedas observar y destruir.

Después, reta a los pensamientos negativos que te están afectando. Por ejemplo, si tu startup no consigue la tracción que esperabas, podrías pensar que eres un fracaso. Eso es incierto e improductivo. Mejor, practica interpretar el mismo evento de otra forma. Podrías decir algo como: he trabajado muy duro pero no he tomado en cuenta los cambios en el mercado, me siento decepcionado pero lo intentaré nuevamente con más información. Esta interpretación es mucho más cortés, verdadera y proactiva.

“Al principio esta estrategia será difícil y podrías pensar que no funciona”, dice Della Porta. “Pero con el tiempo se convertirá en algo automático y será más difícil que surjan los pensamientos negativos. Nadie lo hace de manera natural, por eso debes aprender y practicar”.


Por Nadia Goodman

¿Eres feliz en tu trabajo? 10 claves para saberlo


La pregunta en sí misma puede sonar obvia: si estás contento o harto de tu trabajo, seguramente ya te diste cuenta… ¿verdad? Puede ser que sí. Sin embargo, a veces nos encontramos tan inmersos en la rutina que ni siquiera cuestionamos qué tan realizados nos sentimos con lo que hacemos.

Si llevas mucho tiempo trabajando en lo mismo y nunca te has preguntado qué tan feliz te sientes, quizá ahora sea un buen momento para hacerlo. ¿Cómo saber si satisfaces tus propias expectativas o las de alguien más? ¿Te ves teniendo un crecimiento importante a largo plazo?
Revisa cuidadosamente estos puntos y respóndelos con sinceridad.

1. La idea de ir a trabajar te ilusiona
Pones tu despertador, te despiertas a la primera, sales de casa a tiempo y llegas de buen humor a la oficina… ¿te suena familiar? Piensa si te motiva emprender nuevos proyectos, conocer personas o aprender cosas nuevas, o si, por el contrario, la sola idea de ir a la oficina te causa apatía.

2. El trabajo fluye
A todos nos ha pasado: tenemos momentos de inspiración máxima, en los que las ideas y los planes de acción llegan a nosotros, y momentos de bloqueo en los que simplemente no nos podemos concentrar. Sin embargo, si sueles sentirte con poca inspiración para resolver asuntos relacionados con tu trabajo, quizá sea momento de replantearte si es momento de cambiar de aires.

3. Te sientes cómodo con tu equipo
Tus compañeros de trabajo, jefes o subordinados son un soporte, y no un obstáculo para alcanzar tus objetivos y los de la empresa. Mantienes una buena relación con ellos, un vínculo que incluso va más allá de lo laboral. Puedes apoyarte en ellos y ellos también pueden contar contigo.

4. Crees que tu sueldo es justo
Consideras que tu sueldo se ajusta a tus capacidades y al nivel de tu compromiso, es decir, que ganas lo que mereces ganar. Por supuesto, esto no quiere decir que no tengas pretensiones económicas más altas.

5. Aportas más de lo necesario
En el día a día, te sientes motivado para ir más allá de lo estrictamente necesario. Esto significa que no te conformas con cumplir tus tareas ni con un horario laboral, sino que siempre aportas algo extra a tu trabajo… sin sentir que estás sacrificando tu tiempo o tu esfuerzo.

6. Te sientes valorado
Sientes que tu trabajo realmente hace una diferencia en el objetivo general de la empresa, que aporta un valor especial, y que éste valor es reconocido por los demás. Sabes que estás aprovechando bien tu talento.

7. Estás comprometido con los proyectos
Los proyectos de la compañía te interesan, o mejor aún, te apasionan. Te sientes involucrado con ellos en un nivel que va mucho más allá de lo estrictamente laboral.

8. Consideras tu trabajo una forma de vida
Tu trabajo forma parte integral de tu vida, y no es sólo una obligación que empieza al entrar a la oficina y termina al llegar a casa. Asimismo, tu profesión se complementa con tus propósitos personales.

9. Tienes autonomía para tomar decisiones
Te sientes con la libertad necesaria para tomar decisiones importantes con respecto a tu trabajo. Asimismo, sientes que cuentas con la autonomía suficiente para llevar a la realidad los proyectos que se gestan en tu cabeza
.
10. Tu trabajo es estable
No sientes que tu empleo peligra; por el contrario, consideras que tienes un futuro estable, que incluye crecimiento, aventuras y mucho aprendizaje.

Por SoyEntrepreneur

Plan de 18 minutos para ser más productivo


¿Alguna vez has empezado el día con las mejores intenciones de hacer las cosas y a media tarde te preguntas qué ocurrió con tu productividad? Resolver problemas pequeños y persistentes conforme van surgiendo y lidiar con e-mails y llamadas telefónica puede fácilmente descarrilarte, dice Peter Bregman, autor de 18 Minutes: Find Your Focus, Master Distraction, and Get the Right Things Done (18 minutos: Encuentra tu enfoque, domina la distracción y haz las cosas correctas).

“Con toda nuestra tecnología es demasiado fácil distraerse”, dice. “De hecho, generalmente le damos la bienvenida a las distracciones porque nos dan un descanso del trabajo que requiere esfuerzo y energía”.

El secreto para administrar efectivamente las distracciones, así como tu tiempo, es crear un ritual, dice Bregman. “Necesita ser un proceso que sigamos (sin importar qué suceda) y que nos mantenga enfocados en nuestras prioridades a lo largo del día”.

Éste es su ritual diario de 18 minutos para enfocarse e incrementar la productividad. Toma nota:

Paso 1: Planea (5 minutos)
Antes de iniciar tu día o revisar tu e-mail, siéntate con una hoja en blanco y escribe las tareas que harán exitosa esa jornada de trabajo. Después, toma tu calendario y agenda esas cosas a ciertas horas, recomienda Bregman.

“Hay demasiado poder en decidir cuándo harás algo”, dice. Pon las actividades más difíciles e importantes al principio del día cuando las distracciones son menores y estás más concentrado. Si toda tu lista no cabe en tu calendario, vuelve a priorizar tus pendientes y re agenda”.

Paso 2: Re enfócate (un minuto cada hora laboral)
Establece una alarma en tu celular o computadora para que suene cada hora durante tu día laboral. Cuando se active, pregúntate si usaste la última hora de manera productiva. Bregman dice que este ritual ayudará a volver al camino correcto cuando te distrajiste o separaste de él.

Paso 3: Revisa (5 minutos)
Al final de tu día revisa qué funcionó, a qué le pusiste mayor concentración y cuándo te distrajiste. “¿Conseguiste lo que querías conseguir?” dice Bregman. “Si no es así, ¿qué puedes hacer mejor mañana?”.

Por ejemplo, si hiciste muchas cosas durante la mañana pero te costó demasiado enfocarte en la tarde, considera agendar el trabajo que requiere concentración (como hacer campañas de marketing o reportes de ventas) lo más temprano posible. Deja otras tareas como revisar tus emails o monitorear estadísticas para la tarde.

Por Stephanie Vozza

4 ejercicios para mantenerte enfocado


¿Escribiste otra lista de pendientes, esperando que te ayude a ser más productivo? Puedo imaginarte desde aquí: reescribiendo proyectos que han estado en el tintero e incluso reenviándote un email para mantenerlo hasta arriba en tu bandeja de entrada. Pero eso no es productividad. Es una pérdida de tiempo, y peor: una pérdida de enfoque.

Déjame mostrarte cómo puedes retomar el control. Cada una de las actividades que te comparto a continuación está diseñada para que te enfoques en el éxito y sea un atajo para tener un día más productivo. Elige tu favorita, toma una pluma y un papel, y observa cómo mejora tu flujo laboral:

1. Haz una lista de tus mejores clientes
¿Recuerdas el Principio de Pareto de tus clases de Economía? Si necesitas un recordatorio, también se le conoce como la regla del 80-20; la idea de que el 80 por ciento de tus resultados viene del 20 por ciento de tus recursos. Esto significa que el 80 por ciento de tus ganancias viene del 20 por ciento de tus clientes, y que el 80 por ciento de tus ventas viene del 20 por ciento de tus productos.

¿Y qué tiene esto que ver con ejercicios de escritura? Haz una lista de todos los clientes con los que has hecho negocios últimamente. Hazla tan larga como quieras. Después identifica a los top 10 ó 20 clientes que repiten su compra, te refieren con otros y que son más disfrutables de trabajar con. El siguiente mes busca diferentes formas de cultivar relaciones más profundas con ellos.

Al lado del nombre de cada cliente, escribe una lista de tres o cinco cosas que puedes hacer las próximas cuatro semanas para capitalizar la relación. Por ejemplo, invitarlos a un evento especial, suscribirlos a una revista como regalo o llamarles para agradecer su preferencia.

2. Escribe una carta de agradecimiento
Vivimos en una sociedad que busca el reconocimiento constante. ¿Cuándo fue la última vez que le escribiste a alguien nuevo en tu red? No me refiero a mandar un email o una invitación a ser parte de una de tus comunidades online. Me refiero a una carta de verdad.

Tengo una rutina diaria: cada día le escribo un mensaje a mano de agradecimiento a alguien que conocí, trabajé con o de quien recibí alguna ayuda. No espero nada de regreso (no, no incluyo una tarjeta de presentación). Simplemente quiero que sepa que lo aprecio. Intenta hacer esto por un mes y verás los resultados.

Con este consejo iré más profundamente de lo que para mí significa ser “productivo”. Sé que  mis esfuerzos de hoy probablemente no me generen resultados inmediatos. Pero haciendo esto todos los días, hace que las demás personas tengan una nueva razón para conectarse conmigo y que me tengan siempre presente.

3. Haz un inventario de lo que no funciona
Es tiempo de ser honesto contigo, tu equipo, tus inversionistas y clientes. Pregúntate qué obstáculos hay en tu camino para ser completamente efectivo. Escribe las respuestas para que puedas evaluar sus pros y contras.

Una vez que tengas esta lista, acércate a tu mentor o coach y agenda tiempo para una conversación. Al identificar estos temas y discutirlos con alguien en quien confías, puede abrirte a aprender algo nuevo.

4. Escribe un boceto de cómo sería un día ideal
He escrito sobre muchos “días ideales” en el trabajo, en las vacaciones, visitando amigos, haciendo ejercicio… de todo. Establece un temporizador por 15 minutos, escribe cómo imaginarías un día perfecto en el futuro. ¿Cómo se ve, cómo se siente, cómo suena? ¿Quién está presente? ¿Qué estás haciendo? ¿Cómo estás vestido?

El propósito de escribirlo a detalle es fijar tu mente en trabajar hacia lo que parece una fantasía hoy, pero que podría ser realizable en el futuro. La simple energía que crees al escribir estas cosas podría ayudarte a tener un día más productivo.

Por Jason W. Womack

Solo respira y mantén la calma en la crisis


Cuando una crisis golpea tu negocio, debes dejar a un lado el miedo, el enojo y la ansiedad que normalmente se generan para enfrentarlo con liderazgo. Aunque  ésa es una orden difícil cuando existen demasiados problemas, aprender cómo conservar la calma en situaciones de crisis inspirará confianza entre tus empleados y te ayudará a encontrar soluciones efectivas.

En momentos de estrés, la mayoría de las personas tiene sentimientos negativos o que los sacan de control o que hacen que se escondan bajo la alfombra. Pero ninguno de los dos métodos funciona. “Lo peor que puedes hacer es suprimir tus sentimientos”, dice Allison Troy, psicóloga en Franklin & Marshall College, quien estudia la regulación de las emociones.

No debes dejar que las crisis se lleven lo mejor de ti. Los líderes fuertes reconocen sus sentimientos y los manejan sin perder de vista lo importante; arreglando el problema rápida y eficientemente.

Para mantener la calma en una crisis, aplica estas sencillas estrategias:

1. Ve el problema como alguien externo
La mejor forma de difuminar una situación emocional es tomar distancia del problema. “La distancia te ayuda a ver el panorama general”, dice Ethan Kroos, director de Emotional and Self-Control Laboratory de la Universidad de Michigan. “Puedes pensar más claramente cuando no estás inmerso en los detalles”.

Como líder del negocio siempre estarás en el centro del problema, así que necesitarás ‘engañar’ a tu cerebro a pensar que tienes más distancia que la real. Para hacerlo, imagina que un colega se acercó a ti para pedirte consejo sobre una situación. ¿Qué le preguntarías? ¿Qué consejo le darías? ¿Cómo lo motivarías a enfrentarla? Al cambiar tu perspectiva podrás encontrar soluciones potenciales con mayor claridad.

2. Recuerda obstáculos del pasado que superaste
Cuando diriges tu propio negocio, inevitablemente enfrentarás crisis con consecuencias graves. Esa presión puede provocar ansiedad, la cual se acompaña de miedo e inseguridad que disminuyen tu habilidad para liderar efectivamente.

“Si sientes que no tienes los recursos para manejar la situación, convéncete de que sí los tienes”, dice Troy. Contrarresta los pensamientos negativos con recuerdos específicos de crisis pasadas que superaste y dite a ti mismo que puedes superar ésta también. Como el discurso que un entrenador daría al equipo antes del partido o en el medio tiempo, debes recordarte que tienes la fortaleza y la capacidad para superar la crisis.

3. Toma acción
En una crisis, no debes enfocarte en las cosas que no puedes cambiar, ya que eso sólo generará más ansiedad. Mejor, enfócate en lo que sí puedes hacer y pon manos a la obra. “Haz algo activo para resolver el problema, aun cuando no estés seguro de que vaya a funcionar”, dice Troy.

Empieza por identificar qué partes del problema puedes controlar, después busca una acción que puedas tomar inmediatamente. Incluso las pequeñas acciones, como llamar a alguien para pedirle su consejo, te harán sentir productivo y ayudarán a disminuir la ansiedad.

Por Nadia Goodman

Diez consejos para mejorar tu productividad laboral


La mayoría de los emprendedores y de los empleados trabaja más de tres horas extra al día. Además, según un estudio realizado por Yahoo! México, 6 de cada 10 mexicanos duermen con el smartphone a un lado de la cama y cerca del 80% de las personas encuentra imposible no revisar su correo fuera de la jornada laboral.

¿Pero es esto necesario? No. Trabajar tiempo extra es beneficioso para ti y la empresa únicamente cuando es estrictamente necesario. Pero hacerlo todos los días habla de una ineficiente organización personal y corporativa. Antes de cambiar las estructuras o la forma de trabajar en tu empresa, comienza por ti. Sigue estos consejos para organizarte y mejorar tu desempeño:

1. Levántate temprano
Empezar a trabajar antes es una gran técnica para aprovechar mejor el día. Si eres de los primeros en llegar a tu lugar de trabajo podrás comenzar tu jornada con menos distracciones (saludos innecesariamente largos, llamadas telefónicas inoportunas, entre otras), lo que te permitirá concentrarte en lo que necesitas hacer. Ciertamente, es difícil de llevar a la práctica, pero ten confianza en su efectividad. 

2. Planifica tu jornada 
La mejor forma de sacar provecho a tu día laboral es planificándolo. Dedica entre 20 y 40 minutos diarios a esta tarea y, por ningún motivo, pienses que es tiempo perdido. Todo lo contrario: la definición de una buena agenda de trabajo te permitirá priorizar con certeza y avanzar en los temas realmente importantes.

Si lo haces día con día, finalmente mejorará tu "visión global" sobre tus tareas y serás capaz de anticipar reuniones difíciles o identificar nuevas tácticas para mejorar tu desempeño. Si llegas temprano, esos minutos de concentración serán tu mejor aliado al momento de planear tu día.

3. Ataca primero las tareas más difíciles
Prioriza y enfréntate a las tareas más complejas lo más pronto que puedas. Al iniciar la jornada tus niveles de concentración son mejores y tienes más energía.

Resultado: resuelves los temas más difíciles con mayor rapidez y efectividad. La otra cara de la moneda es dejar todo para el final y arriesgarte a cometer errores por no estar en tus mejores condiciones físicas y mentales. 

4. Dedícate a atender un tema a la vez
Si crees que ser multitareas es una ventaja, estás equivocado. La correcta planificación de tus actividades y la firme decisión de atacar primero las tareas más difíciles te permitirá, acto seguido, tener la capacidad para atender un solo tema cada vez.

El objetivo es que realmente te concentres para resolver problemas o planear nuevos negocios o procedimientos. Además, lo harás en menos tiempo. En lo posible, evita distracciones y guíate por tu agenda de trabajo. 

5. Descansa cada cierto tiempo
Cuando planifiques tu día, deja algunos espacios en blanco para descansar. Tu cuerpo y tu mente necesitarán pausas para recuperar energía. 

Recuerda que descansar no es sinónimo de perder el tiempo. Puedes leer tu periódico preferido durante 15 ó 20 minutos, tomar un café al aire libre o tener una charla agradable. No abuses de las pausas y evita interrumpir a otras personas mientras te distraes. 

6. Aprende a decir que no
Aunque suene lógico, un gran secreto para concentrarte en lo realmente importante es desatender las tareas intrascendentes. Si no aprendes a decir que no, es muy probable que tu agenda se llene de temas que quitan mucho tiempo y generan pocos beneficios para la empresa y para ti. Todo ello, sin contar el hecho de que toda tarea innecesaria ni se paga ni se agradece. Sé fiel a tu planificación y no te canses sin sentido. 

7. Ordena tu lugar de trabajo y tu computadora
Tu espacio de trabajo, muy probablemente, tiene dos caras: una real (tu oficina, la planta, etc.) y una virtual (tu computadora). Y es imposible ser eficiente si este entorno está tan desordenado que puedes perder decenas de minutos buscando un archivo o ese documento importante que alguien dejó sobre tu escritorio.

No se trata de "olvidar" todo en cajones o carpetas electrónicas para que se vea bonito. El único propósito de trabajar en un espacio ordenado es facilitar tu desempeño y, si es posible, estimular tu creatividad. 

8. ¿Necesitas estar siempre disponible?
Las tecnologías de comunicación -léase correo electrónico, messenger, smartphone, redes sociales y buzón telefónico- son muy útiles si sabes administrarlas correctamente. Pero ojo, pueden transformarse en los peores enemigos de tu eficiencia.
Consejo: evita las distracciones de estar siempre online y aprende a utilizar con mesura estos servicios. 

9. Divide tareas en actividades más pequeñas
Empieza cada día priorizando actividades, escribiendo y agendando cada una. Al separarlas en tareas más sencillas y cortas, tu cerebro responde mejor, disminuyes el estrés y alcanzas tus metas más rápido.

10. Delega responsabilidades
Aquellas tareas que no te generen ganancias o que sólo te quiten tiempo delégaselas a alguien de tu equipo o contrata servicios de outsourcing. No lo veas como un gasto, sino como una inversión.

Por Nina Zipkin

Cinco lecciones de liderazgo que nos deja Mad Men


“Mad Men” terminó este fin de semana, después de siete temporadas de dramas de oficina, moda de los años 60 y cuestionamientos sociales. La serie de AMC, que relata las relaciones entre los hombres y mujeres que poblaban Madison Avenue en los 50, 60 y 70, ha llevado a sus personajes por grandes cambios. Las desventuras, personales y profesionales, que Don Draper, Peggy Olson y el resto del equipo de Sterling Cooper vivieron en este tiempo arrojaron importantes lecciones sobre liderazgo.

1. Conoce tu valor
Peggy Olson empezó la serie siendo la perspicaz secretaria del director creativo de Sterling Cooper, Don Draper, pero termina siendo su directora de copy. Aunque tuvo que aprender mucho desde su llegada a la agencia, Peggy subió puestos gracias a su honestidad, buen humor, capacidad de negociación, contactos con buscadores de talento para saber qué era lo que la industria quería, red de aliados y su determinación en la lucha contra el sexismo inherente de su medio.

2. No temas reinventarte
Pese a que no recomendamos robar identidades al estilo de Don Draper,  este personaje siempre estuvo atraído a los nuevos comienzos, sin importar si realmente necesitaba uno o no.  En la serie, eventualmente descubrimos cómo Draper obtuvo su lugar en la agencia. En los años 50, el aparentemente seguro de sí mismo creativo era un vendedor en dificultades que se encontró con Roger Sterling cuando este buscaba un regalo para Joan Holloway. Don metió su currículum en el portafolio de Roger, pero no logró atraer mucha atención. Después, Don se “encuentra” con Roger otra vez y lo invita a ir por unos tragos.  El día siguiente, Roger descubre a Don en el elevador de la oficina, sorprendido de verlo ahí, especialmente porque no recuerda haberlo contratado.

3. Ten cuidado con los romances de oficina
Las relaciones poco profesionales que se daban en Sterling Cooper pocas veces dejaron algo bueno. Cierto, algunos amoríos se desvanecieron y las personas involucradas lograron mantener una relación respetuosa, pero esos casos fueron la excepción, no la regla. Dormir con secretarias provocó problemas maritales, y la secretaria y el jefe que sí se casaron terminaron en un divorcio amargo.

Recuerda que más allá de la emoción de la aventura, tendrás que ver a esa persona todos los días si las cosas salen mal. Es mejor seguir delante de manera profesional.

4. No pongas todos los huevos en una sola canasta
Ningún cliente fue tan importante para Sterling Cooper como la compañía cigarrera Lucky Strike. Al ser una de las cuentas más grandes del negocio, la directriz de la agencia era mantener a la marca feliz, lo cual fue posible sólo hasta cierto punto. A la mitad de la serie, la tabacalera decide irse a otra agencia haciendo que el equipo de Sterling Cooper  se vuelva loco para mantener a un cliente que les pagaba bien, pero que en realidad no respetaban. Una estrategia de Don Drapper lleva a la publicación en  The New York Times de una carta abierta que condenaba a la industria del tabaco, algo que les da mayor reputación y atrae más clientes.

5. Crea tus propias oportunidades
Al final de la tercera temporada de “Mad Men”, el status quo había sido destruido. Ante la posibilidad de ser vendidos a una mayor agencia por sus jefes corporativos Putnam, Powell and Lowe – a la firma McCann-Erickson- , Don, Roger Sterling y Bert Cooper acuerdan buscar ser despedidos por el jefe de contabilidad Lane Pryce para así quedar liberados de sus contratos y empezar una nueva agencia. Reclutan a Peggy, Pete Campbell y a otros para que en medio de la noche, al estilo de las películas policiacas de los años 60, se roben los archivos y artes de clientes para empezar una nueva compañía: Sterling Cooper Draper Pryce.

Por Nina Zipkin

Algunos consejos que te pueden servir para no llegar tarde


Todo el mundo lo sabe: la puntualidad es una de las cualidades más importantes de cualquier emprendedor. Y es que organizar tus actividades te permite rendir mejor durante el día, pero además, demuestra respeto por el tiempo de los demás y te convierte en una persona confiable… un punto básico para ser un líder.

Pero las ventajas no terminan allí. Al ser puntual, te sentirás muchísimo menos estresado, pues no tendrás que preocuparte todo el tiempo por llegar a tiempo ni por pedir disculpas a los afectados. Para llegar siempre a tiempo a tus compromisos, cultiva estos hábitos desde hoy mismo:

1. No hagas demasiados planes
Al organizar nuestro día, tendemos a llenarnos de pendientes. Pensamos: “ya veré cómo cumplo con todos”. Sin embargo, la realidad es que casi siempre postergamos alguno. Aprende a incluir en tu agenda únicamente las tareas que puedas llevar a cabo.

2. Prepara todo desde la noche anterior
Uno de los principales hábitos para ser productivo es adelantar lo más que puedas la noche anterior… Sobre todo si tendrás una junta temprano. Llena tu tanque de gasolina, prepara tu desayuno, elige tu ropa, plánchala.

3. Duérmete temprano
Dicen que las personas más exitosas madrugan, pero ¿cómo puedes levantarte con los rayos del sol si duermes después de medianoche? Haz el hábito de ir a la cama lo más temprano posible. Piensa que, si llegas tarde a la primera cita del día, todo tu horario se descuadrará.

4. Despiértate con la primera alarma
¿Cuántas veces has llegado tarde porque te quedaste dormido? Uno de los mejores hábitos que podrás cultivar –y que te permitirán empezar el día con el pie derecho– es levantarte tan pronto suene tu despertador. Olvídate de los “cinco minutitos más”. De preferencia, consigue una alarma que no tenga función de “snooze”. Mira estos tips para madrugar.
 
5. Aprovecha la tecnología
Las herramientas digitales pueden convertirse en tus grandes aliadas a la hora de organizar tus tareas. Descarga una que te permita hacer listas de pendientes y establecer recordatorios, y que se sincronice con todos tus dispositivos móviles. ¿Nuestras recomendaciones? Evernote y Wunderlist.

6. Configura dos alarmas
Para evitar llegar tarde a tus juntas, establece dos alarmas: una para cuando sea momento de alistarte para salir, y otra para cuando tengas que estar cruzando la puerta.

7. Llega 15 minutos antes
Prevé cualquier contratiempo. Para ello, haz el compromiso de llegar siempre 15 minutos antes de tu cita. Esto significa que, en muchos casos, llegarás antes que todos y tendrás mucho tiempo “libre”. Pero tendrás una recompensa mucho mayor: no te estresarás en el camino, podrás acomodarte con calma y la gente reconocerá tu esfuerzo.

8. Carga un libro contigo
Ya que ahora llegarás antes que todos, procura cargar contigo un libro o una tablet para avanzar en tus pendientes. Así podrás aprovechar mejor ese rato y no sentirás que estás perdiendo el tiempo.

Cómo hacer networking cuando eres introvertido


En el mundo laboral moderno usamos más tecnología que en cualquier otro punto de la historia. Entre más digitales son las oficinas, más silenciosas se vuelven.  ¿Cómo puedes destacarte en un mundo lleno de introvertidos exitosos e inteligentes?

Simple: te vuelves un experto en networking, es decir, haciendo una red de contactos.

Todo mundo sabe que para que un negocio aumente sus posibilidades de éxito debe acercarse a figuras claves de su industria. Sin embargo, es más fácil decir este consejo que seguirlo. Tal vez sientas que te desempeñas mejor tras bambalinas, aun así también te puedes beneficiar del networking.

Aquí unos consejos para hacerlo de la manera menos dolorosa posible.

1. Haz contactos en línea
Contactar personas online antes de conocerlas de manera física puede ayudarte mucho. Conéctate a través de LinkedIn, Twitter, Facebook y otras redes sociales con otros asistentes a eventos a los que asistirás. Esto te ayudará a sentirte menos solo cuando llegues a esa convención ya que un rostro familiar, aun cuando pertenece a un relativo extraño, puede ser muy reconfortante. Esta técnica también te puede ayudar a encontrar otros eventos que te interesen y a relacionarte con personas que trabajan en las organizaciones con las que podrían ayudarte.

2. Habla de tus logros
Este paso es especialmente difícil para las personas introvertidas. Por definición, estos individuos prefieren estar en las sombras y pocas veces dan a conocer sus logros de manera pública. No está mal que la gente sepa cuáles han sido tus logros  y hablar de ellos puede ayudar a acercarte a las conexiones que necesitas hacer.

3. Discute  tus metas e ideales
No es necesario que hables de las 100 diferentes ideas que tienes flotando en la cabeza, pero si es necesario tener de qué platicar cuando conoces a una persona interesante de tu industria. Dar una opinión o charlar sobre un concepto específico puede ayudarte a iniciar la conversación. Pregúntale a la persona con la que hables cuáles son sus metas y tómate el tiempo de analizar si hay algo que puedas hacer para ayudarle. Compartir contactos es una gran manera de fortalecer una relación de negocios.

4. No lo analices mucho
Deja tus interacciones sociales y tu networking en el trabajo cuando sea hora de llegar a casa. No es necesario repasar y volver a repasar lo que dijiste, cómo respondió la otra persona o si fuiste o no bien recibido. Aun cuando creas que te equivocaste, no lograrás nada obsesionándote con ello. Mejor, concentra tu energía en las cosas positivas que lograste y toma los errores como experiencia.

5. Mantén relaciones fuertes
De vez en cuando conocerás a alguien que se volverá un contacto indispensable para tu negocio por lo que te convendrá mantener una conexión sólida. Esta persona puede hablar bien de ti a otros, presentarte a nuevos contactos y ayudarte a ampliar tu red de conocidos. Por supuesto, esta es una calle de dos sentidos. Asegúrate de siempre hablar bien de esos contactos y estar al pendiente de oportunidades que les puedan beneficiar.

6. Toma notas
Es importante recordar las caras y los nombres que conoces en los eventos de socialización de tu industria. Cada vez que alguien te dé su tarjeta de presentación, observa el papel y luego voltea ver  su rostro. Cuando se aleje apunta un pequeño detalle en tu teléfono o tableta sobre la persona para que puedas recordarla después. Después del evento, mándale un correo haciéndole saber que disfrutaste conocerla.

Hacer una red de contactos es difícil para todos, pero para las personas introvertidas puede ser doloroso.  Sin embargo, una vez que empieces a hacer networking verás que el esfuerzo habrá valido la pena.

Cinco reglas poderosas para mujeres emprendedoras


No estoy sola: de acuerdo con un estudio de Cox Business, 61 por ciento de las mujeres empresarias comenzó un negocio para ser su propio jefe, y más del 50 por ciento lo hizo para tener mayor control sobre su futuro.

Entonces, ¿qué detiene a las mujeres para dar el gran paso? A veces, una vida "suficientemente buena" es un elemento de disuasión. Una carrera, un buen trabajo, una familia… a menudo, estas cosas nos hacen sentir cómodas.

“Tenía éxito en un trabajo que no era realmente difícil”, explica Linda Shesto, directora general de Pearl Aqua LLC. "Cuando llegó el momento de entrar en una nueva realidad y convertirme en empresaria, quería que todo encajara a la perfección. Quería que me funcionara la misma fórmula”.

Por supuesto, no existe una fórmula mágica para alcanzar el éxito empresarial. Lo desconocido da miedo, y no son pocas las mujeres que dudan de sus capacidades. "Creo que, sin importar cuán preparada esté una mujer, se sentirá poco preparada, mientras que un hombre se sentirá más preparado de lo que realmente está”. Por desgracia, los estudios apoyan esta noción.

Otras mujeres dudan en perseguir la iniciativa empresarial por miedo a no tener suficiente tiempo para sí mismas o sus familias. ¿El mayor desafío? Encontrar un equilibrio entre dirigir un negocio y un hogar.

Estas son cinco estrategias que te ayudarán a sobrepasar los temores empresariales y alcanzar el éxito, incluso si planeas sumergirte en lo desconocido:

1. Deja de buscar aprobación y abraza tu locura

Éste es tu negocio. Es tuyo porque nadie más ha tenido la visión que tú tuviste para iniciarlo. Deja de buscar la aprobación de los demás antes de lanzar un nuevo producto o aterrizar una idea. Las personas más exitosas son aquellas que alguna vez fueron consideradas demasiado alocadas.

2. Celebra hasta el más pequeño de los triunfos

Para mantener una actitud que te permita alcanzar tus logros, necesitarás un constante refuerzo positivo. ¿Finalmente tuviste el valor de hacer esa llamada que habías estado posponiendo? ¿Conseguiste deshacerte de esta pila de pendientes? ¡Levanta los pies para celebrar! Esa energía te impulsará.

3. Sé específica

Ahora que confías en tus instintos y celebras a lo largo del camino, rétate a romper tu visión en trozos más pequeños. Con la libertad de hacer lo que quieras durante el día, llega un aumento en la necesidad de ceñirse a un plan. ¿Qué quieres lograr este mes y qué tienes a la mano para alcanzar tus metas? Escribir tus objetivos aumentará significativamente tus posibilidades de éxito.

4. Entiende que el dinero es como el brócoli

Un mentor alguna vez me dijo que ganar dinero es como hacer brócoli: no tienes miedo de usar el brócoli que está en tu refrigerador, ¿o sí? Sabes que siempre podrás obtener más. Del mismo modo, si estás comprometida con el crecimiento de tu negocio, no debes temer invertir en tu crecimiento o hacer las cosas que te emocionan. En lugar de preocuparte por el dinero que estás gastando, concéntrate en que cada inversión que valga la pena.

5. Sé agradecida

Mi padre solía decir que, sin importar lo bien o mal que te vaya, siempre hay alguien a quien le va mejor o peor que a ti. La comparación es la raíz de la desesperación. Todos los días podemos elegir entre ser agradecidas por lo que tenemos, sin importar en dónde queremos estar.

"Al final del día trabajo para mí misma, y no se le puede poner un precio a eso", afirma Sherwood. "Tampoco puedo poner un valor a las enseñanzas que les estoy dando a mis hijos mientras me ven construir mi empresa".

Como todo lo que vale la pena, ser empresario no es fácil. No obstante, todas podemos ser agradecidas por la oportunidad que implica perseguir un trabajo significativo y construir una vida que amemos. ¿Qué más se puede pedir?

Por Sumi Krishnan

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